La práctica psicomotriz educativa ofrece a los niños de educación Infantil un espacio y un tiempo para poder vivir sus procesos de maduración psicológica, respetando las características de globalidad y los deseos, necesidades, capacidades y límites de todos y cada uno de los niños que acuden a la sala de psicomotricidad una vez por semana.

El punto de partida de esta práctica es la acción espontánea del niño, de forma que pueda expresarse tal y como es, en un marco de aceptación y seguridad que construyen los profesionales de la psicomotricidad que trabajan con él.

Desde el niño cuya acción es más desmesurada y agresiva hasta aquel que apenas se mueve, que tiene prácticamente inhibida su capacidad de actuar, todos ellos tienen su espacio en la sala de psicomotricidad, siendo aceptados tal y como son.

Esto supone la aplicación real del valor educativo de la diversidad y su aceptación, ya que cada niñ@ puede realizar su propio recorrido, en base a su ritmo y características personales, dentro de la sala de psicomotricidad.

"Del placer de hacer al placer de pensar" es el itinerario que se propone. Vivir de forma plena la propia acción, constituida por la emoción, el movimiento y el pensamiento, que en el niño pequeño se presentan totalmente entrelazados. Y viviendo esa acción acceder a diferentes niveles de simbolización (el movimiento, el juego simbólico; el cuento; el dibujo, la construcción, el modelado, la palabra....).

En la sala de psicomotricidad no se trabajan contenidos, sino las bases de la maduración psicológica del niño pequeño. Se trata de apoyar la construcción del yo del niño, de asegurar su proceso de apego y acceso a la autonomía, posibilitando el fortalecimiento de su identidad y su apertura al encuentro con el mundo que le rodea y con los otros (adultos y compañeros).

El acceso del niño al placer del movimiento, al placer de vivir sus acciones como expresiones de sí mismo, expresiones que le construyen como un ser con capacidades, un ser con una existencia que tiene un valor para sí mismo y para el otro que le observa o se encuentra con él. El placer de "yo corro" "yo salto" "yo subo hasta arriba" "yo juego" "yo hablo" "yo escucho" "yo dibujo"....."YO SOY".

El proyecto de Práctica Psicomotriz está desarrollado en la Escuela Virgen del Carmen por Jon Perez de Arriluzea y Alvaro Beñaran, profesores de la Escuela de Psicomotricidad de la UNED de Bergara, y se cuenta con varios profesores de Educación Infantil formados en dicha Escuela.