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La
práctica psicomotriz educativa ofrece a los niños de educación
Infantil un espacio y un tiempo para poder vivir sus procesos de maduración
psicológica, respetando las características de globalidad
y los deseos, necesidades, capacidades y límites de todos y cada
uno de los niños que acuden a la sala de psicomotricidad una vez
por semana.
El
punto de partida de esta práctica es la acción espontánea
del niño, de forma que pueda expresarse tal y como es, en un marco
de aceptación y seguridad que construyen los profesionales de la
psicomotricidad que trabajan con él.
Desde
el niño cuya acción es más desmesurada y agresiva
hasta aquel que apenas se mueve, que tiene prácticamente inhibida
su capacidad de actuar, todos ellos tienen su espacio en la sala de psicomotricidad,
siendo aceptados tal y como son.
Esto
supone la aplicación real del valor educativo de la diversidad
y su aceptación, ya que cada niñ@ puede realizar su propio
recorrido, en base a su ritmo y características personales, dentro
de la sala de psicomotricidad.
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